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Meritxell
Soy Meritxell Sánchez-Amat, médica de familia y comunitaria del CAP Besòs. Terminé la residencia en 2004, así que contad cuánto tiempo hace que ejerzo de médica de familia. Ya hace más de 15 años que conocí los SIAP y me han hecho crecer como profesional y como persona. Estoy en deuda con Juan y Mercedes por dar impulso a una iniciativa tan significativa para mí y para mucha otra gente. Hace unos años que, por interés personal y también profesional, empecé a interesarme por la gordofobia y por un abordaje de la salud no centrado en el peso. Es un viaje inacabado, todavía me queda mucho camino. Muchas certezas se han tambaleado y ha sido liberador, pero también turbador. Cuestionar ideas que están arraigadas en la sociedad y también en la ciencia y el entorno sanitario me ha llenado de dudas. Me ha resultado más fácil saber qué no debo hacer que no qué es lo que debo hacer, y eso hace sufrir cuando cada día tengo pacientes en la consulta que muestran preocupación por su peso y ganas de reducirlo, inmersos en un entorno gordofóbico que les hace sufrir por su cuerpo. El SIAP me pareció el mejor entorno para compartir este tema con otros profesionales de la salud. Un entorno de gente que va más allá, que no se queda con lo primero que le dicen, que duda e investiga y se pregunta y construye. Tengo la sensación de que abrir este tema es un poco como salir del armario, y siempre es mejor en un entorno de seguridad.
Aparte de todo esto, soy socia del FoCAP, el Fòrum Català d'Atenció Primària, entidad que defiende y promueve una atención primaria fuerte en un sistema sanitario público. También soy madre de tres hijos de 15, 13 y 10 años. En los últimos años, al cuidado de los descendientes se ha añadido el de los ascendientes, que comparto con mis hermanos. Estas vivencias me han hecho sufrir muchas veces, pero también me han hecho crecer, como estoy segura de que pasará con este SIAP, que es todo un reto.
Antonia
Natural de Tarragona, nací y crecí en un barrio obrero entre el mar y la petroquímica. Un barrio peculiar, conformado como cooperativa de manera asamblearia, hasta que el ayuntamiento lo fagocitó. Soy hija de inmigrantes extremeños, de familia numerosa no por ser muchos hermanos (3), sino porque mis abuelos maternos siempre vivieron con nosotros. Siendo la mediana de los tres hermanos, pasé mi infancia como una niña "gordita" y "empollona" a la que increpaban por ello en la escuela. Todas estas experiencias han marcado mi manera de ver y estar en el mundo.
Estudié enfermería sin que fuera mi primera opción, no había dinero para que yo pudiera vivir y estudiar biología en Barcelona; lo hice años después, cuando pude compaginar mi trabajo como enfermera de urgencias en el Hospital Clínic en turno de noche con la universidad. En el año 2001 di el salto a la Atención Primaria con un Máster en Salud Pública. La nocturnidad laboral es mala compañera cuando tienes dos hijos pequeños y poca red familiar cerca. Trabajo en el CAP del Raval Nord en Barcelona desde hace 20 años y me siento muy vinculada al barrio. Me gusta todo de él, pero sobre todo me gusta su gente. Admiro profundamente a la población con la que trabajo, su dignidad, su solidaridad, sus pactos comunitarios en contextos de vulnerabilidad, el apoyo mutuo, sus luchas por defender derechos básicos como la vivienda, el espacio público o la regulación de personas migrantes.
Sin pudor a que pueda sonar pretencioso, diría que lo que más me gusta es estudiar, aprender e intentar compartir con los demás lo aprendido. Probablemente por eso siempre he compaginado mi labor asistencial con la docencia y, en estos últimos años, he asumido la presidencia de la subcomisión de enfermería dentro de la Unidad Docente de AFiC de Barcelona ciudad.
Me gusta ir al cine, si puede ser, sola. Con el tiempo me he vuelto menos exigente con mis aficiones: con compartir charlas con mis amigas y mi familia me basta. Quizás por eso el SIAP se me antoja también un hogar, por el cine, las amigas y las charlas. ¡Nos vemos en Barcelona!
Anna
Nací en Sabadell, aunque buena parte de mi infancia y adolescencia transcurrió en las ruralidades pirenaicas. Crecer entre montañas, bosques, ríos y comunidades pequeñas marcó profundamente mi manera de estar en el mundo. La naturaleza sigue siendo hoy mi lugar de retorno, el espacio donde encuentro calma, sentido y perspectiva. Los ríos, el mar, la tierra y los ciclos de la vida forman parte de mi paisaje emocional y también de mi manera de comprender la salud y los vínculos.
Viví mi infancia y juventud en experiencias comunitarias que me enseñaron muy pronto el valor de la cooperación, el apoyo mutuo y la responsabilidad compartida. De aquellas vivencias nació una convicción que me sigue acompañando: que las transformaciones más profundas no suelen ser individuales, sino colectivas.
Estudié Psicología movida por la curiosidad de entender al ser humano y toda su complejidad. Sin embargo, pronto descubrí que necesitaba ampliar la mirada más allá de los enfoques convencionales. Este deseo me llevó a explorar la naturopatía, los abordajes psicocorporales, el qigong, el taoísmo y otras formas de conocimiento que entienden la salud como una experiencia integral donde cuerpo, emociones, relaciones y contexto están profundamente entrelazados.
Fui una niña gorda y una joven gorda. Durante muchos años conviví con los mandatos, las miradas y las violencias que pesan sobre determinados cuerpos. Hoy, ya en mi madurez, reivindico la gordura con orgullo, dignidad y ternura. Esta experiencia vital ha atravesado mi trayectoria personal y profesional, y me ha llevado a investigar, acompañar y generar espacios de reflexión sobre las violencias estéticas, la gordofobia y la reconciliación corporal.
Soy madre de una hija y dos hijos, una experiencia que me ha enseñado tanto sobre el amor como sobre la incertidumbre, los límites y el aprendizaje constante. También soy una apasionada de los animales, del cuidado del huerto y del jardín, de los viajes, la lectura y el arte. Son lugares desde los cuales sigo tejiendo preguntas y construyendo sentidos sobre la vida.
Mi trayectoria profesional ha transitado por la psicología social crítica y comunitaria, la psicoterapia y, especialmente en los últimos años, por las prácticas restaurativas. Desde este lugar hemos impulsado y arraigado Magranes SCCL, una cooperativa desde la cual desarrollamos proyectos formativos, terapéuticos, comunitarios y artísticos vinculados a las sexualidades, los cuerpos y los vínculos desde una perspectiva feminista.
Mi principal línea de investigación y aprendizaje gira en torno a la reapropiación y la reconciliación con el propio cuerpo como camino hacia una mayor autonomía y una salud integral. Me interesa especialmente explorar cómo las violencias estéticas, la gordofobia y otros sistemas de opresión impactan en nuestras vidas, pero también cómo podemos construir colectivamente narrativas, prácticas y espacios que nos permitan habitar nuestros cuerpos con mayor libertad, dignidad y bienestar.
Sandra
Me llamo Sandra Gonfaus. Nací y vivo en el Poble-sec, un barrio popular de Barcelona que forma parte de mi identidad. Es el lugar donde he crecido, donde sigo construyendo mi vida y desde donde he aprendido a mirar el mundo. Vivir en un entorno diverso, donde conviven personas, historias y realidades muy distintas, ha influido profundamente en mi manera de entender las desigualdades, la comunidad y la justicia social.
Mi primer contacto con el ámbito sanitario fue trabajando durante diez años como administrativa en el CAP Els Hortes. Desde el mostrador pude observar cómo la salud y la enfermedad atraviesan la vida cotidiana de las personas, pero también cómo lo hacen la precariedad, las desigualdades y las dificultades para acceder a determinados recursos y derechos. Aquella experiencia me permitió conocer de cerca la atención primaria y despertó muchas preguntas que todavía hoy me acompañan.
Más tarde estudié Comunicación e Industrias Culturales y cursé el Máster en Género y Comunicación. Al año siguiente de finalizarlo tuve la oportunidad de incorporarme como docente en la Universitat Autònoma de Barcelona, impartiendo la asignatura "Presión estética y gordofobia" dentro del mismo máster. Fue una experiencia especialmente significativa porque me permitió llevar a la universidad muchos de los aprendizajes, reflexiones y debates que había ido construyendo desde el activismo y la experiencia vivida.
Actualmente soy socia trabajadora de Trama SCCL, una cooperativa de iniciativa social desde la cual desarrollamos proyectos vinculados a los feminismos, la coeducación, la cultura comunitaria y la transformación social. Una parte muy importante de mi trayectoria personal, política y profesional gira en torno a la gordofobia y las violencias estéticas. Como mujer gorda, durante muchos años viví situaciones que interpretaba como experiencias individuales hasta que empecé a comprenderlas como parte de una forma estructural de discriminación. Entender la gordofobia como un sistema me permitió poner nombre a muchas vivencias propias, pero también conectar con las de muchas otras personas y dedicar buena parte de mi trabajo a investigar, formar, sensibilizar y generar espacios de reflexión colectiva.
En los últimos años he coordinado las Jornades contra la Gordofòbia i la Violència Estètica cap a les Dones i les Dissidències de Gènere a Catalunya, he participado en investigaciones, formaciones y espacios de incidencia política, y he tenido la suerte de compartir camino con profesionales sanitarios dispuestos a cuestionar algunas de las certezas más arraigadas sobre el peso, la salud y los cuerpos. Estos encuentros me han convencido de que el diálogo entre activismo, experiencia vivida y conocimiento profesional es imprescindible para construir una atención sanitaria más humana, más crítica y más justa.
Me gustan el cine, la lectura, viajar cuando puedo y las conversaciones largas que te hacen salir con más preguntas de las que tenías al empezar. También soy madre de un adolescente, una experiencia que me recuerda constantemente que aprender y desaprender forman parte del mismo camino.
Llego a este SIAP con muchas ganas de escuchar, compartir y seguir construyendo preguntas colectivas. Porque si algo he aprendido en los últimos años es que las transformaciones más profundas suelen comenzar cuando nos atrevemos a cuestionar aquello que dábamos por sentado
Laia
Me gradué en Badalona y me formé como residente en Barcelona.
Actualmente soy médica familiar y comunitaria en el CAP Besòs, donde siento que formo parte de un equipo de primaria maravilloso y en el que sigo aprendiendo día a día. Soy una entusiasta de la comunitaria y de todo lo que implica la relación directa con la comunidad con la que trabajo.
Acudí a mi primer SIAP en Valencia sobre prevención y me encantó la experiencia, y el punto de vista crítico y diferente que percibí de aquellas jornadas. Durante la residencia también tuve la suerte de formar parte de la asociación de la Capçalera y de comprobar cómo es posible organizar un congreso libre de humos de la industria, autogestionado y de calidad. También he formado parte del último SIAP sobre generalismo realizado en Barcelona hace dos años.
Aparte de todo esto soy una aficionada a la cocina, al ciclismo y a la montaña en general.
¡Con mucha ilusión os esperamos en Barcelona!
Roser
Nacida en Barcelona pero con profundas raíces pirenaicas, llegué a la Medicina Familiar y Comunitaria con convicción pero con poco apoyo familiar en aquel momento. Terminé la residencia en 2007 y, tras trabajar unos meses en un CAP de la zona alta de Barcelona, aterricé en el CAP Besòs, situado en un barrio de Barcelona con uno de los índices socioeconómico territorial más bajos de la ciudad.
Puedo decir con orgullo que llevo más de 15 años con el mismo cupo de pacientes y este vínculo es el motor que motiva mi felicidad en el trabajo. Estos años han estado cargados de aprendizaje y crecimiento continuo junto a un equipo con una excelente calidad humana y técnica.
El haber estado cinco años en la dirección del CAP me ha permitido tener una visión mucho más global del sistema sanitario, con sus virtudes y defectos. Y también me ha hecho volver con más ganas, si cabe, a la consulta. El curso pasado empecé a dar clases en la universidad y este ha sido mi primer año como tutora de residentes: afronto el reto con cierta inquietud pero con muchas ganas.
En mi tiempo libre leo, leo, leo y viajo, intentando volver siempre que tengo oportunidad (cada vez más) al recóndito rincón de donde procede mi familia paterna, la Vall Fosca.
Este será mi quinto SIAP y ya no concibo la atención primaria sin un espacio reflexivo como este.
Álvaro
No sé cómo he acabado aquí.
Sé que nací el domingo de resurrección de la primavera de 1996 en la profundidad de una Andalucía profundamente comprometida con los derechos sociales, la paz y la esperanza de vivir en un mundo mejor construido en conjunto. Nieto de quien asfaltó las calles de mi barrio, puso alumbrado público y luchó por la escolarización de las criaturas.
Años después, elegí estudiar medicina y emigré (como la canción de Juanito Balderrama) a tierras lejanas: La Mancha. Las razones por las que me decanté por la medicina eran claramente erróneas (no aguantaron el envite de las dos primeras semanas de facultad), pero algo hizo que me quedara. Tanto, que terminé la carrera y me especialicé. Esta sí que era fácil: medicina familiar y comunitaria, que era lo más parecido a médico de barrio que ofrecía el Ministerio en aquel momento. Elegí Barcelona, o ella me eligió a mí, y desde entonces hasta ahora vivo, trabajo, lloro, río, me enamoro y sueño bajo el cielo de esta preciosa ciudad.
Me dedico a ser médico de barrio en un centro de salud de Barcelona. Me interesan especialmente las personas que sufren al final de la vida y mantener el contacto con la comunidad.
Pero no todo en mi vida es medicina. Intento aprender a tocar un instrumento nuevo cada vez que tengo oportunidad (con más o menos virtuosismo...). Leo para anclarme al presente y para evadirme de él, para imaginar mundos nuevos; aunque es frecuente que, en la carrera entre mi yo lector y el sueño, acabe perdiendo.
Tengo el convencimiento pleno de que colectivizar las luchas es la única manera de seguir adelante, de romper barreras que creíamos irrompibles y de estrechar los lazos de una sociedad que, según nos dicen, está cada vez más dispersa. Espacios como el SIAP me confirman, edición tras edición, que es posible. Que no estamos solas en esto. Que hay cientos de personas repartidas por el mundo con un compromiso social, político, ecológico, humano, que oxigena la hoguera de la reivindicación.
No sé cómo he acabado aquí, pero sí que sé que estoy donde quiero estar. ¡Nos vemos en los barrios!
Clàudia
Nací en Barcelona un año antes de las Olimpiadas. Tuve la oportunidad de ver dos grandes disciplinas: doma y bádminton. Evidentemente, no me acuerdo de nada. Mis abuelos paternos migraron a Barcelona desde Arévalo de la Sierra, un pequeño pueblo de Soria rodeado de campos amarillos donde mi hermano y yo hemos pasado con ellos los veranos de nuestra infancia, y donde hemos aprendido todo lo bueno de esa generación y hemos impregnado cada una de nuestras células de la calma, fuerza, frío, naturaleza y naturalidad que caracterizan la zona.
Mi madre estudió medicina. Nunca tuvo la oportunidad de contarme si le gustó su trabajo o no los pocos años que pudo dedicarse a él, pero yo quise experimentarlo en mi propia piel. Una vez en la facultad, al ver que todas las asignaturas me gustaban, pero sobre todo, lo que más me gustaba era estar con los pacientes, no dudé a la hora de elegir especialidad: Medicina Familiar y Comunitaria. Tengo muchas pasiones (deporte, montaña, lectura, cocina, panadería, pintura, dibujo, costura...) que me equilibran y me hacen vivir feliz de base, y creo que si llego a jubilarme algún día seguiré sin tener tiempo para dormir, pero cada día estoy más convencida de que este es el mejor trabajo que podría tener.
Siento que mi día a día en la consulta, en la calle y en las casas de la gente vale una fortuna. Una profesión que me enseña en cada momento. Quiero a mis pacientes y la relación que tenemos nos nutre mutuamente.
Este año me he embarcado en organizar el SIAP porque ya tocaba.
Jordi
Nací y crecí en la Cellera de Ter, un pueblo pequeño de la Selva. Como pasa a menudo en los pueblos, los lugares y las personas forman parte de tu manera de ver el mundo mucho antes de que te des cuenta. Con los años he vivido en diferentes lugares, entre ellos Francia, donde trabajé una temporada en un hospital. Finalmente he acabado haciendo vida en Palamós, en pleno corazón de la Costa Brava.
La enfermería no fue mi primera opción. Llegué a ella un poco de rebote, pero muy pronto descubrí que encajaba con la manera como entendía las relaciones humanas y con aquello que quería aportar a los demás. Con el tiempo, aquella decisión casi accidental se ha convertido en una parte importante de mi identidad.
La curiosidad por entender mejor a las personas, sus experiencias y los contextos en los que viven me llevó después hacia la antropología. De alguna manera, me ayudó a poner palabras y herramientas a preguntas que ya hacía tiempo que me acompañaban. Hoy, tanto la enfermería como la antropología siguen presentes en mi manera de pensar, de enseñar y de hacer investigación.
Actualmente soy docente universitario e investigador predoctoral. Mi investigación gira en torno al sesgo y el estigma de peso en los entornos sanitarios. Es un tema que me ha obligado a cuestionar muchas ideas que daba por sentadas y que me ha recordado que el conocimiento avanza a menudo cuando nos atrevemos a revisar nuestras certezas. Me gusta la docencia porque me permite compartir preguntas, generar debate y aprender también de los estudiantes. Me interesan especialmente aquellas cuestiones que conectan salud, cuidados, desigualdades y justicia social.
Fuera del trabajo, disfruto leyendo. La literatura ha sido una compañera constante, aunque últimamente intento hacer también sitio al ensayo y a la divulgación. También me gusta viajar, aprender idiomas y mantener viva la curiosidad por todo aquello que todavía no conozco.
Soy consciente de que gran parte de lo que soy hoy es fruto de las personas que me han acompañado a lo largo del camino: familia, amistades, compañeros y maestros.
Mirando atrás, veo una trayectoria hecha más de preguntas que de respuestas. Y, si algo he aprendido, es que probablemente esta es una buena manera de seguir avanzando. Participar en este congreso es una oportunidad para seguir tejiendo complicidades, intercambiar miradas y seguir pensando conjuntamente c ómo podemos contribuir a una sociedad más humana, crítica e inclusiva.
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